Aunque la Terapia Cognitiva-Conductual Centrada en el Trauma (TCC-CT) es la terapia que ha probado ser más efectiva, no debemos olvidar que la trata de personas afecta de manera integral a la persona y como tal, habremos de abordar el tratamiento de manera holística: corporal, intelectual, afectivo, social y espiritual (Monesterolo y Carro, 2013, p.24).
En casos de trata de personas víctimas de explotación
sexual, no podemos trabajar solo la experiencia traumática propiamente dicha,
dado que el vínculo entre personas se ha visto gravemente afectado, así como la
confianza de estas mujeres en sí mismas y su relación son su propio cuerpo.
Por último, pero no por ello menos importante, habremos de
trabajar la parte espiritual, una vez se vean recuperadas las otras
dimensiones. Ya que esta es la que nos hace reconectar con quién somos
realmente, nos aporta vitalidad, dirección y un sentido en la vida.
Por todo ello, debemos tener en cuenta aspectos tan importantes como (Mantilla, 2020):
- Generar confianza y un ambiente cálido inicial.
- El ambiente de respeto, cercanía y falta de prejuicios.
- Consideraciones como nacionalidad, edad, origen y lengua de la víctima.
- Brindar espacio al silencio, pues este puede ser muy necesario para que la víctima encuentre un espacio para ordenar sus pensamientos y discurso.
- No insistir ni convertir la terapia en un interrogatorio policial; entender, que la mujer no necesita contarlo todo para que nosotras le podamos ayudar.
- La posibilidad de que haya una negativa a responder a alguna cuestión en concreto. Para ello será recomendable la reformulación de la pregunta.
Cabe remarcar que trabajar con víctimas de trata no es fácil, debido al alto nivel de barreras protectoras que estas mujeres presentan. Así, podremos encontrarnos con discursos poco coherentes debido a los espacios en blanco en su memoria y las experiencias disociativas.
Hay que añadir, dado que es igual de importante que todos
los puntos anteriormente mencionados, que en caso de no saber tratar a la persona
o no estar especializada debidamente, NO se deberá ejercer la terapia por
prevención y por evitar una revictimización. Las personas con experiencias
traumáticas son altamente vulnerables a una revictimización y es por ello que
se tendrá que tener mucho cuidado a la hora de trabajar con ellas. En caso de
haber entrado en profundidad en puntos del pasado, habrá que estar seguras de
que la persona ha vuelto al momento presente y se va en un estado de bienestar
o estado neutro antes de abandonar la sala. No será recomendable que cortemos a
la persona en medio de una exposición del trauma y obligarla a abandonar en ese
mismo instante.
En estos casos, el inicio y el durante de la terapia cobra la misma importancia que el cierre.
Referencias
Mantilla, S. (5 de julio de 2020). La Revictimización Como
Causal de Silencio de la Víctima. Revista de Ciencias Forenses de Honduras,
3(2), 4-12. http://www.bvs.hn/RCFH/pdf/2015/pdf/RCFH1-2-2015-4.pdf
Monesterolo, A., y Carro, C. (2013). Protocolo Nacional
Unificado para la Protección y Asistencia Integral a Personas Víctimas de
Trata. (O. Ecuador, Ed.) Obtenido de OIM : https://bit.ly/3rdFIGW

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