Consecuencias del Trauma Complejo: Ejercicio para "callar" la voz interna que nos dice "no somos suficiente"
Muchas personas achacar el ser críticas consigo mismas como una faceta de su personalidad "es que soy muy exigente", "siempre he sido así" o "así me espabilo". Lo que no se dan cuenta, es de que cuando somos niñas y niños, son nuestros progenitores los creadores e origen de esas voces internas.
A la edad de 3 años y según la psicología del desarrollo, es muy importante que las madres y padres hagan "mirroring" a sus hijas e hijos, es decir, a base de aportarles feedback, creen una percepción interna de sí mismos. Un ejemplo de ello sería la de una madre que le pregunta a su hija, "cómo te siente esto", "qué opinas tú sobre aquello", "qué te hace sentir en el cuerpo" o "qué sensaciones despierta lo que acaba de pasar". Esta niña va a crecer con una sensación interna fuerte, es decir, no tendrá que buscar la validación externa y volverse reactiva a cualquier señal que le de una persona externa, como el conductor del autobús que está enfadado o la frutera que lleva mal día. Esta niña habrá interiorizado un sentido de sí misma fuerte y no necesitará la validación externa para saber quién es.
Esto equivaldría a una educación "suficientemente buena" que muchas madres y padres no nos pudieron dar porque, ni se conocía esta ciencia del desarrollo de las niñas y niños y además, porque probablemente en aquella época no se hablaba del desarrollo emocional y con tener de comer ya era suficiente.Dicho esto, ¿qué pasa cuando esta parte del desarrollo normal queda atrapada? desarrollamos una identidad sino ambivalente, negativa.
Algunas personas crecerán con una identidad ambivalente y/o negativa y otras solo con la negativa. Este último caso ha podido ser el de una madre que constantemente critica a su hija "estas gorda", "a ver si la próxima vez lo haces mejor" o "ya podrías parecerte más a tu hermana". Claramente el resultado de esta educación es una identidad fija, pero crítica y negativa. Estas voces acusadoras se interiorizarán y se desarrollará un perfeccionismo catastrófico y negativo.
El primer caso puede ser el de unos progenitores alcohólicos o con enfermedades mentales. En ambos casos, los progenitores no tienen facultades plenas para cuidar de una niña o niño, por lo que la etapa del "mirroring" o feedback no tendrá lugar. Ahí surge la ambivalencia por carencia, carencia de respuesta de los progenitores porque están demasiado ocupados con sus propios problemas. "¿Quién soy?", "¿qué me gusta?" o "¿qué sentido tiene mi vida?" pueden ser afirmaciones resultantes en estos casos.El ejercicio que propone la psicóloga Lisa Romano y superviviente de padres alcohólicos es el siguiente:
Escribir en trozos de papel frases o sentimientos interiorizados negativos.
Ejemplo: "acabaré sola", "nadie me va a querer jamás", "nunca voy a encontrar trabajo", "soy una inútil", "nadie me quiere", "no sirvo para nada", "estoy gorda", "soy fea", "no soy suficiente", "soy un desastre", "soy un estorbo", "solo hago que molestar", "soy un desecho", "no tengo personalidad", "no valgo para nada", "nunca voy a mejorar", "no soy lo suficientemente (adj.)", "soy una vaga", "soy estúpida" y un largo etcétera.
Estas frases pueden haber sido explícitas (abuso verbal) o no (negligencia).
Tras escribir estas frases las meteremos en una cajita o bolsa y la colocaremos debajo de la cama, de escritorio o en cualquier otra superficie que quede por debajo de nosotras/os. De esta manera le estamos explicando al cerebro que estamos por encima de esas afirmaciones.
A continuación, vamos a escribir adjetivos que hagan justicia a cómo somos a día de hoy. Positivos y agradables, claro. No tienen que ser mentiras o engrandecimientos. Si somos introvertidas/os podemos escribir "atenta", "observadora", "creativa" en vez de "el alma de la fiesta". De esta manera no exageramos la realidad pero sí nos honramos como personas en todas nuestras facetas.
"Soy suficiente", "merezco ser querida", "merezco ser feliz", "merezco gente que me quiera", "soy agradable", "soy activa", "soy buena persona", "soy creativa", "soy inteligente", "soy sociable", "soy práctica", "merezco encontrar mi motivo en la vida".
Otro ejercicio que ella añade es poner los papeles de cara a la pared (a las personas que pueda parecerle ineficaz o infantil este ejercicio, con el primero ya valdría). De esta manera estamos devolviendo (es muy importante esto) las valoraciones negativas a las personas que no las pusieron y de esta manera podemos empezar a contemplarnos con una visión cristalina.
Es muy importante que una vez escribamos los adjetivos negativos, vayan acompañados de afirmaciones positivas dado que el cerebro conoce los huecos y sabe que han de ser rellenados con algo. Si dejamos marchar las afirmaciones negativas y no entran positivas es como si dejamos de fumar sin curarnos las necesidades subyacentes. Grandes serán opciones de que reemplacemos nicotina por comida.

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