Ansiedad social pt. 2

En esta nueva entrada sobre la ansiedad comparto otro ejercicio propuesto por Michele Lee Nieves. Dejo el enlace aquí al vídeo original: 


De nuevo, se trata de un ejercicio muy simple pero que se centra en el sistema nervioso en lugar de las cogniciones.
Normalmente se dice para la ansiedad social "piensa positivo" o "no te rayes tanto".
Esas sentencias equivalen a meterse en el carril de un tren en movimiento e intentarlo parar con la mano.
Es mejor saltar de las vías y echarse a un lado.
Toda sintomatología tiene unos orígenes, si bien unas veces más claros que otros. En el caso de que una persona con ansiedad social haya tenido experiencias traumáticas, el miedo o fobia ha quedado registrado en el cuerpo y en los pensamientos. Es por ello que solo cambiando los pensamiento (que también es importante), no hacemos nada.

Ejercicio:

Esta técnica consiste en lo siguiente:

Cada vez que sientas ansiedad estando con gente, pensando en gente o dentro de un grupo de gente, hay partes del cuerpo que se va a activar a esta respuesta de miedo. Algunas más comunes son:

  • Las extremidades (piernas y brazos)
  • Pulsaciones del corazón
  • Estómago
Michele propone desviar la atención hacia partes del cuerpo que sentimos seguras. Para ello, cierra los ojos e imagina una escena con mucha gente. Despierta la ansiedad en tu cuerpo y localiza donde está. Ahora, escanea tu cuerpo en busca de un lugar que sientas seguro.
Para mí, las sensaciones de seguridad se traducen en estabilidad, se sienten fuertes.
Ejemplo comunes de partes del cuerpo que suele sentir la gente como seguras:
  • Manos
  • Pies
  • Pecho
Cada persona es única y a cada una le servirá una zona diferente.

Finalmente, cada vez que sientas ansiedad en un entorno social y esta golpee con fuerza tu cuerpo, focaliza la atención en estas zonas del cuerpo que hayas identificado como seguras.

Todos estos ejercicios son simples y desconocidos, para la mayoría de personas, pero me gustaría explicar un poco las razones de su fiabilidad.

Tras una experiencia traumática, la huella del suceso queda registrada en nuestro cuerpo, en nuestras conexiones neuronales. Se han creado cableados concretos en nuestro cerebro. Cada vez que se den situaciones que nos recuerden a la origina, estos cableados se encienden en el cerebro y envían una respuesta (ansiedad). Si cada vez que estos cableados se activan, desviamos la atención en ve de a la parte ansiosa, a la parte segura, con la práctica conseguimos modificar estas redes neuronales por unas menos patológicas.

Estas técnicas han de probarse varias veces en la semana para que sea un proceso constante y pueda dejar huella en nosotrxs.


Consejo: la ansiedad no eres tú, las voces críticas no eres tú, es lo que te hicieron. Trátate con el cariño y con la paciencia que te mereces.

Publicar un comentario

0 Comentarios